El epacio de tiempo entre la inspiración y la pronunciación (o la pulsación según el caso), con el presente y las posiblidades infinitas que se depositan sobre mí como moscas y queso derretido hicieron que el lápiz me falle, no que la mano me tiemble. Me fui dando pasos cortos.
1 comentario:
para mi eres como la sensación de ir en la autopista con la lengua afuera... me encanta
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